Centro de detención, calvario de migrante


En esos lugares llamados ‘hieleras’ por los detenidos, hay muchas mujeres con bebés; muchos no piensan dejar morir sus sueños y volverán a intentar cruzar


Mujeres migrantes aseguran vivir un calvario en los centros de detención. FOTO: AGENCIAS/ EL MAÑANA
CESIAH GÓMEZ | 15/04/2018

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Teresa, una migrante originaria de San Luis Potosí fue repatriada de Estados Unidos hace unos días, luego de intentar cruzar por Reynosa junto con su esposo, pero fueron detenidos y llevados a un centro de detención en McAllen donde permaneció unos días y después fue deportada por Nuevo Laredo.



“Ya habíamos llegado a Estados Unidos y el guía que nos llevaba se aventó a correr, lo vieron y como no sabíamos pues nosotros íbamos atrás de él y también nos agarraron”, comentó.



A ella le da miedo volver a ser detenida y los múltiples peligros a los que se enfrenta, sin embargo piensa volver intentar cruzar a la Unión americana.



“Es que aquí está bien dura la situación aunque trabajes y trabajes todo está bien caro, el sueldo que agarras pues no te rinde, ya nada más para frijoles y arroz porque ya ni carne, yo trabajaba en un restaurante por 700 pesos a la semana de 8:00 de la mañana a 8:00 de la noche por eso viene uno como que anhelando algo porque ya trabajé aquí y ganaba 400 dólares por semana en una casa, pero está muy triste esta situación”, mencionó con tristeza.



El temor y la desesperanza embargan a los migrantes mexicanos que piensan cruzar ilegalmente a los Estados Unidos, ante el anuncio de que la vigilancia en las fronteras del sur de Texas será reforzada por elementos de la Guardia Nacional.



Sin embargo, muchos como Teresa no piensan dejar morir sus sueños y volverán a intentarlo.



“Las cárceles están llenas, hay muchas mujeres con bebés, yo cuando entré me agarré a llorar nada más de ver cómo estaban todos ahí y tantos niños de meses y de 3, 4 años y hace mucho frío y te duermes en el piso horrible, a los bebitos los tratan como si fueran adultos, yo digo que si tuviera mis hijos chiquitos no los arriesgaría porque están llore y llore toda la noche en puro pañalito pero como ya mis hijos están grandes, pues sí me voy a arriesgar”, explicó.



Las lágrimas brotaron de sus ojos cuando recordó el trato que reciben en los centros de detención, a los que entre ellos llaman “hieleras” porque están muy frías y saturadas de migrantes de diferentes nacionalidades.



“Nosotros llegamos al centro de detención a las 4:00 de la mañana yo venía mojada y le pedí al oficial que si no tenía algo para que nos cambiáramos porque no aguantábamos el frío y no nos querían hacer caso, nos quitaron lo que llevábamos y lo tiraron a la basura”, aseguró.



Teresa, se encuentra en el Instituto Tamaulipeco para los Migrantes donde espera noticias de su esposo, ya que cuando la repatriaron no volvió a saber de él, sólo lo espera para planear juntos un nuevo intento de alcanzar su “sueño americano”.







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